

Hace poco estuve conversando con un amigo aficionado a las maquetas y me hizo un comentario interesante que estuvo rondando mi mente por un tiempo: “no me gustan los modelos de papel, porque no duran, se rompen fácilmente y se deterioran”, esta afirmación me llevo a efectuar una serie de ensayos acerca de la conservación de nuestros modelos, los que les trasmitiré a continuación.
Antes que nada debemos considerar que mire por donde se mire, el plástico es más durable que el papel, esta afirmación es cierta y probada científicamente; sin embargo el papel es biodegradable y el plástico no, así que en estos tiempos que todos colaboramos con no contaminar el ambiente un modelo fabricado en papel colabora con este objetivo.
Asimismo debemos tener e cuenta que el mal trato y el descuido pueden afectar tanto a un modelo de plástico como de papel, si pretendemos hacer “volar” nuestros aviones o “explotar” nuestro tanques, pues seguramente se destruirán. Esto último lo se por experiencia, ya que mi amada hija pretendió que un hermoso modelo de BF 110G con radar que tengo en casa de la firma Revell a escala 1:32 volará y bueno ya se imaginan el resultado.

Para una persona que ha adquirido y construido un modelo en plástico sabe muy bien que el costo es elevado, tomaremos el sencillo ejemplo de un Tanque Panzer IV alemán de la II Guerra Mundial a escala 1/35, su valor oscila entre los 30 y 50 Euros la caja, dependiendo de la marca y sin contar el costo del pegamento (cemento) y pinturas especiales para el acabado; comparativamente el mismo vehículo blindado puede costar en papel el valor de la impresión del modelo (unas 12 páginas a color) el pegamento para unir las piezas (aproximadamente unos 2 dólares) y eso si una enorme paciencia, gran determinación y persistencia (tengan en su mente una planta de producción continua de estos tres elementos si quieren lograr buenos resultados).
La ventaja fundamental que presenta armar modelos de papel, es la facultad que tenemos de poder corregir nuestros errores; simplemente debemos imprimir la página donde se encuentras las piezas que hemos dañado; asimismo existe la posibilidad de pintarlos a nuestro gusto o de acuerdo a otros esquemas de camuflaje diferentes a los que nos brinda la plantilla.
Les aseguro que armar modelos en papel es una experiencia por demás placentera a su vez que les llenará de satisfacción, por otra parte no perjudicará sus bolsillos; el acabo puede ser muy similar e inclusive mejor que los modelos en plástico, dependiendo claro esta, de la práctica que vayamos adquiriendo y del perfeccionismo que queramos obtener de nuestras maquetas.
Les dejo un cordial saludo y buena suerte en este hobbie…
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